lunes, 24 de marzo de 2014


  Pequeños rincones de Jaén: San Antonio de Padua.

 En la Plaza de los Jardinillos de nuestra ciudad, Jaén, se encuentra el pequeño convento de San Antonio de Padua. Este edificio sirve de capilla y pertenece a una comunidad de Religiosas Siervas de los Pobres. Según un relato del deán Mazas (figura destacada dentro del panorama social, político y religioso jiennense, siendo el más famoso de los deanes de la ciudad) hubo aquí un refugio de pobres ancianos  Fue fundado alrededor del siglo XVI, aunque posteriormente se hicieron algunas modificaciones como su portada que data del Siglo XIII.


Probablemente hayamos pasado muchas veces por dicho, sin prestar mucha atención a un pequeño rinconcito que hay en el lateral dedicado a San Antonio de Padua.



Vamos a conocerle un poco. Fernando Martim de Bulhoes e Taveira Azevero, nació en Lisboa en 1195 y murió en Padua en 1231. Provenía de una familia de la aristocracia y fue fraile, predicador y teólogo. Inicialmente fue monje agustino en Coímbra, para después convertirse en fraile franciscano. Tuvo la oportunidad de escuchar a Francisco de Asís en persona y su convicción, cultura y talento como predicador fue tal, que recibió una carta de Asís para que enseñase Teología a los frailes. Fue comisionado por el para luchar contra la propagación de la herejía cátara en Francia. Se trasladó más tarde a Bolonia y a Padua.

Sus mensajes desafiaban los vicios sociales de su tiempo, en forma especial la avaricia y la práctica de la usura. Según los escritos de la época, sus últimas predicaciones tuvieron un éxito popular notable. Aquejado por continuas enfermedades, perseveraba en la enseñanza y en la escucha de confesiones hasta la puesta del sol, a menudo en ayunas. La multitud de gente que acudía desde las ciudades y pueblos a escuchar las predicaciones diarias lo obligó a abandonar las iglesias como recintos de prédica para hacerlo al aire libre.

Después de la Pascua de 1231, Antonio se retiró a la localidad de Camposampiero, pero decidió retornar a Padua poco después. Ya en las proximidades de Padua, se detuvo en el convento de Arcella donde murió prematuramente cuando todavía no alcanzaba la edad de treinta y seis años.

 Es considerado el patrón de las mujeres estériles, pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros. Se le invoca para encontrar objetos y pedir un buen esposo/a. En Portugal, Brasil, España, Perú, México y otras partes de Hispanoamérica, es reconocido como el santo de los matrimonios y el día de su fiesta (13 de junio), las muchachas solteras tienen la costumbre de comprar una pequeña imagen de San Antonio y colocarla al revés hasta que hayan encontrado un buen marido.
                                               
                  Esperanza Montero Jaén nº24 




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