La Iglesia a Basílica-Santuario de Nuestra Señora de la Capilla y Sacra Iglesia Parroquial de San Ildefonso,
popularmente conocida como “ Iglesia de San Ildefonso” es un templo cristiano católico de Jaén, erigido en 1248 y situado en la plaza homónima, que se halla presidida
por una escultura dedicada a la Inmaculada Concepción de María, labrada en
piedra por Amadeo Ruiz
Olmos con motivo de la remodelación de la plaza en 1957. A
raíz del "Descenso de la Virgen" en 1430, este templo adquirió una gran importancia y se convirtió en santuario y, posteriormente, en basílica menor, de la patrona de la ciudad.
En esta iglesia se hallan sepultados los restos del
ilustrísimo arquitecto Andrés de
Vandelvira, mentor de las catedrales de Jaén y Baeza, fallecido en 1575.
Capilla
Con la edificación, en un antiguo arrabal extramuros de
la ciudad árabe, del barrio de San Ildefonso, se construye una pequeña capilla en el corazón del nuevo barrio. Su
primer dato histórico es de 1248, época de la que datan sus muros más antiguos,
norte y este. Se estima que se fundó como parroquia en el siglo XIV, constando como tal en 1400, era una parroquia pobre de grandes dimensiones, aunque más reducidas que
el templo actual, puesto que carecía de las naves laterales, de la portada
principal y de la nave del descenso, tras el tabernáculo.
Santuario
Tras el descenso de la Virgen a la ciudad en 1430, la pequeña capilla adquiere gran importancia, convirtiéndose en el
Santuario donde se rinde culto a la Virgen, con la advocación de Capilla.
Basílica
El 9 de junio de 2010 fue declarada Basílica menor por el Papa Benedicto XVI, celebrándose el día 14 de noviembre una misa de acción de gracias presidida por Antonio Cardenal
Cañizares Llovera, Prefecto
de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los
Sacramentos. Esta celebración concluía el proceso iniciado en 2008. Siendo párroco el Ilmo. Mons. D. Manuel Bueno Ortega.
Exterior
El exterior recuerda a una fortaleza, debido a la
presencia de varios contrafuertes semicirculares, en forma de torreón, situados
en el muro norte. Presenta dos torres a ambos lados de la fachada principal. La
izquierda, actual campanario, es de cuatro cuerpos y está coronada con cúpula.
La derecha, de menor tamaño, cuyo cuerpo de campanas de sección octogonal
arranca directamente del plano de la fachada.
Torre
La torre-campanario de la basílica se compone de cuatro
cuerpos, separados entre sí por cornisas salientes. El primer cuerpo es de
planta cuadrada, construido entre 1584 y 1585, en él se encuentra el escudo del obispo Francisco
Sarmiento de Mendoza. El segundo cuerpo presenta
dos ventanas superpuestas en cada fachada. Fue finalizado en 1600, lleva el escudo del obispo Bernardo de
Sandoval y Rojas, realizado por Cristóbal
Téllez.
El tercer cuerpo se construyó entre 1608 y 1610, presenta planta octogonal, con pináculos en las esquinas, y en él se
encuentran las campanas. Lleva el escudo del obispo Sancho Dávila
Toledo, el reloj que se encuentra en este cuerpo fue instalado
en torno a 1620 por el relojero Diego Morante. Este tercer cuerpo estaba rematado por un chapitel gótico, hoy desaparecido, que fue construido por Sebastián
de Solís en 1624. Este fue sustituido en la reforma de la torre de finales del siglo XVIII. El cuarto cuerpo, octogonal al igual que el tercero, es una cúpula en el que aparece el escudo del obispo Fernando Andrade
Castro, por lo que se construyó algunos años después que el
tercero.
Interior
Es de estilo gótico final, con planta de salón con tres
naves de pilares compuestos que sustentan arcos apuntados, sobre los que cubren
bóvedas nervadas, siguiendo las líneas del gótico tardío. El Tabernáculo es
barroco, de Pedro Duque y
Cornejo. La puerta de la Sacristía es de madera con talla de
estrellas poligonales. La antesacristía y la sacristía presentan bóvedas de
yesería labradas, en estas salas se guardan cuadros, tres sitiales de coro
barrocos y objetos de culto de gran valor.
Retablo Mayor
El retablo mayor preside la iglesia ocupando todo el
testero del templo. Es de estilo barroco realizado en madera dorada y estofada
por Pedro Duque Cornejo en el siglo XVII o XVIII, se encuentra divido en tres partes:
La central está dedicada por completo al Milagro del Descendimiento
de la Virgen, pues recordemos que
Jaén es junto con Zaragoza la única ciudad de España en
las que existe la tradición del descenso de la Virgen. En el cuerpo principal se encuentra un relieve de dicho hecho glorioso
que narraron los testigos, los cuales aparecen reflejados en la talla. En el
cuerpo superior se encuentra la talla del Milagro de San
Ildefonso de Toledo.
Los cuerpos laterales del retablo están dedicados a los
Padres de la Iglesia, San Benito de
Nursia y San Antonio Abad.
Capillas y altares
Capilla del Bautismo. Presenta planta cuadrada, está cubierta por bóveda de media naranja con
claraboya cenital, decorada con dibujos de yesería y un pequeño retablo
neoclásico con un óleo del bautismo de Cristo. Alberga las imágenes de la cofradía
del Santísimo Cristo Yacente y Siervos de Nuestra Señora de la Soledad.
Capilla de la Vera-Cruz, alberga las imágenes de la Congregación del Santísimo Cristo de la
Vera-Cruz y María Santísima de los Dolores, fundada en 1541, es la cofradía de Pasión más antigua de la ciudad. Sus imágenes son
recientes.
Altar de Jesús Preso, presenta un frontal de mármol rojo, que cobija la imagen de Jesús Preso,
obra de Ramón Mateu Montesinos en 1941, que con esta talla consiguió la Medalla
de Oro en la Exposición Nacional de Bellas Artes en 1941. Originalmente iba ser una imagen de Cristo caminando sobre las aguas pero
finalmente fue tallado como Jesús preso, lo cual explica su peculiar
semblante.5
Altar de la Divina Pastora, presenta un frontal de mármol rojo y un interior moderno con una pintura
mural de Jaén, que cobija la imagen de la Divina Pastora de almas.
Capilla de la Virgen de la Capilla, patrona de la ciudad de Jaén, se sitúa en una nave lateral por detrás del
presbiterio. Se accede a ella por una hermosa reja forjada en 1610 y en el que se encuentra el escudo del obispo Sancho Dávila y
Toledo. El testero es un retablo barroco en el que un
altorrelieve representa la procesión del Descenso de la Virgen a Jaén en
1430. Sobre éste, se sitúa el camarín de la Virgen donde está la talla. Cabe
destacar el frontal de plata del altar, la lámpara, también de plata, donada
por el Ayuntamiento y demás enseres de la capilla.
En frente de la capilla de la patrona, al otro lado del
testero del templo, se encuentra una vidriera pintada con el Milagro del
Descenso que permite divisar a la Virgen de la Capilla desde la calle.
Altar de San José, presenta un retablo realizado en fecha reciente por Fernando Baldoy
Ortega que cobija una imagen de San José.
Altar de la Virgen de la
Antigua o del Cristo del Valle, está compuesto por un
grandioso retablo de gran belleza presidido por una imagen del Calvario.
Altar de las Almas, similar al anterior, siendo más colosal aún, está dedicado a las Benditas
Ánimas del Purgatorio, conformando toda una catequesis plástica de dicho
Misterio.
Altar de Cristo Resucitado, se encuentra presidiendo el rincón en el que se encuentra la Pila Bautismal
y la urna donde se guardan los Santos Óleos, así como la puerta de acceso a la
torre del campanario. Está presidido por la talla de Cristo Resucitado.
Cofradías
Virgen de la
Capilla a la salida del santuario.
En el santuario se encuentra la cofradía de la patrona,
que da culto a la misma, junto a otras 5, aunque son 3 las que salen de
procesión en Semana Santa
Leyendas
En
una noche de finales del siglo XVI, un muchacho, hijo de una persona importante
de Jaén, se ocultó en el templo después de los oficios de ese día, esperando el
cierre de la iglesia, aprovechando la noche para robar las lámparas de plata
que alumbraban a la Virgen, salió de la ciudad con su preciado botín, pero su
mala conciencia y el nerviosismo de la huida hizo que se desorientara y fuera
capturado en la inmediaciones de Los Villares.
Juzgado
sumariamente y sin que su padres, que gozaban de gran influencia, pudiera hacer nada por el, ya que el delito
causo gran alarma entre los vecinos de la ciudad, fue condenado a muerte.
Lo
ahorcaron y luego se ordenó descuartizarlo y exponer sus restos sobre los
contrafuertes del templo para que sirviera de ejemplo a posibles ladrones
sacrílegos.
Cuando
los restos se consumieron con el tiempo, se ordenó que la cabeza, fuera
esculpida en piedra sobre el contrafuerte mas próximo a la torre, para que
estuviera expuesta eternamente.
Imágenes
Gerardo Pérez Garbín nº 28



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